martes, 3 de enero de 2012

¿Qué material elijo para un correcto etiquetado y trazabilidad de producto?

Etiquetado a la intemperie
Tradicionalmente, el material de etiquetado por excelencia ha sido el papel estucado, aunque se aprecia en el mercado una constante evolución en las prestaciones de los materiales de etiquetado, de tal forma que se consiga dar un mayor valor a la etiqueta. Así, nos podemos encontrar, entre otros, con materiales resistentes a exposiciones prolongadas a los agentes ambientales (frío, calor, radiación U.V.), materiales que alteran su apariencia  a partir de la exposición de los mismos a una determinada temperatura o materiales de etiquetado resistentes a la tracción.  En numerosas ocasiones, son estos materiales los que permiten dar una solución a un determinado proyecto de trazabilidad.

Así, sirva como ejemplo un caso real, de una empresa industrial, cuyo producto se almacena en una campa exterior y que contemplaba adquirir una solución ERP, entre otras cosas, para llevar la trazabilidad de la producción. En este proyecto se contemplaba la adquisición de una impresora industrial de códigos de barras con la que imprimir etiquetas para poder colocar en sus productos. Ahora bien, su producto presentaba un aspecto rugoso y polvoriento en la superficie de etiquetado, aspectos que dificultaban el etiquetado. Además, la etiqueta colocada debía ser capaz  de resistir correctamente adherida a la superficie durante todo el tiempo desde que se fabricaba el producto y hasta su consumo por parte del cliente final, recordemos, soportando las inclemencias meteorológicas.

Recurriendo a una etiqueta de poliéster, con una formulación especial de adhesivo, se consiguió garantizar la trazabilidad del producto, de tal forma que el cliente, en todo momento, recurriendo a la etiqueta del producto, puede acceder a toda la información de trazabilidad del mismo.

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