martes, 24 de marzo de 2015

México, todo por hacer

Llegar a un país como México es un gran reto para cualquiera. No es suficiente ser el mejor, el más apto o un experto en tu materia, se requiere desempolvar ese sexto sentido para activar la parte dormida de nuestro cerebro, que nos permita entender el comportamiento y el pensamiento latino. Aparentemente, nos une el idioma, pero cuando alguien en un país te dice guerita, en otro mona y en aquel otro catira para tratar de decir que tu tez es blanca, te das cuenta de las diferencias abismales.


Llevando esto al mundo laboral, te encuentras que el talento no está bien empleado; un administrador estudió para terminar enroscando tornillos, un mecatrónico para ver si medio le entiende a los sistemas y el de sistemas reparando, a su buen entender, hardware.

Si hablamos de tecnología el asunto se pone aún más interesante, pues no somos creadores de ella, sino consumidores de aplicaciones y equipos que fueron diseñados para otras realidades. Sin embargo, nuestro ingenio, ese que permite que tengamos un todólogo dentro de nuestro corazón, siempre nos saca adelante. Tan intrépidos, que al no entender un código de barras universal, creamos nuestro propio código aztec, que ningún terminal del mundo lee. ¡Ah! ¡Pero también le creamos el parche! Que cuando se borra la ruta de un terminal porque perdió la conexión 3G, nos hace tener más fe en nuestra libreta de apuntes, o cuando nos presentan una solución muy erudita ni siquiera pasa por nuestra mente que pueda existir algo tan bien hecho... Nuestra ignorancia nos vuelve genios y líderes de opinión: "¡Para qué pagar tanto por esto si mi cuate de la esquina que estudió en la nocturna y le sabe bien a la compu, seguro que lo hace mucho mejor y a mitad de precio!"

Esto que parece gracioso es el pan de todos los días en los países latinos. Las decisiones de compra de tecnología las hacen la mayoría de las veces gente que no son profesionales del tema y para quienes un buen precio lo respalda todo, o bien el otro extremo, en donde la parálisis por análisis vuelve las decisiones tan largas, que cuando se emite la orden de compra del equipo aprobado este es ya obsoleto y más caro, porque tomó tanto tiempo que ya hasta USA se recuperó y el precio del dólar anda por los cielos. Así es la mayoría de las veces la realidad actual y, más allá de un positivismo exagerado, tenemos dos alternativas: "nada por hacer" o " todo por hacer".

En Tecnipesa México creemos que las oportunidades están allí y nacen de las carencias. El gran éxito que hemos tenido en estos pocos meses se basa en entender la realidad de cada uno de nuestros clientes, en desarrollar soluciones que hagan su operación más sencilla y rentable, así como ofreciéndole lo que necesitan y no lo que tenemos. Contamos con la humildad que nos da el conocimiento y acompañamos a nuestros clientes paso a paso y a su ritmo en su camino hacia el cumplimiento de sus objetivos. No queremos a todos, sino a aquellos clientes que quieran salir del status quo imperante y hacer la diferencia. Nos gusta soñar y pensar que algún día los fabricantes diseñarán tecnología ad hoc para la realidad latinoamericana. Más aún los latinos desarrollaremos nuestra propia tecnología, el talento ya existe sólo hay que encausarlo.


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