domingo, 28 de enero de 2018

Cómo distribuir un almacén para que su gestión sea más eficaz

Facilitar la preparación de pedidos gracias a la colocación más eficiente de los productos es sólo uno de los beneficios que aporta una correcta distribución del almacén en nuestra empresa



El almacén es el motor de cualquier empresa que se dedique a la fabricación, venta o distribución de productos. De su correcto funcionamiento depende gran parte del éxito de la empresa. 

Por esta razón, además de utilizar herramientas eficaces que nos ayuden a agilizar su funcionamiento, como por ejemplo, el sistema de Picking por Voz, tablets industriales que soporten todo tipo de climas y caídas, un buen Sistema de Gestión de Almacenes o las impresoras de etiquetas para llevar en las carretillas, entre otros. 

Pero está claro que esas herramientas no serían tan eficaces si el almacén en el que se utilizan es totalmente caótio o no cuenta con una distribución de espacio acorde a sus necesidades, ya que el retraso en la preparación, salida y, por tanto, entrega de los productos se retrasaría. 

Así las cosas, hoy queremos hablarte de la importante que tiene una buena distribución del almacén para que el trabajo que se realice en el mismo sea más ágil y, por tanto, más eficaz, así como de las claves para lograrlo.

Claves para la correcta distribución del almacén

Cuando se busca lograr una buena distribución dos de los puntos principales a los que se quiere dar solución son: la optimización del espacio por un lado y la del flujo de materiales, por otra. 

En este sentido, el diseño de dicha distribución ha de dividirse en dos partes: 

  1. Diseño de las instalaciones: que incluirá el número de plantas (si bien es cierto que lo mejor es que sean siempre de una planta), las instalaciones que se van a hacer (eléctrica, ventilación, sistemas de seguridad, etc.) 
  2. Diseño del layout o de la disposición de los elementos del almacén: en este sentido, se deberá tener en cuenta el tipo de material y poner más cerca de la puerta de salida aquellos que tengan mayor movimiento y, por el contrario, más alejados de ese área aquellos que tengan menor salida. 
Ambas partes van en conjunto, ya que, por ejemplo, el número de palets o de estanterías que se coloquen dependerá, directamente, del número de referencias que tengamos o que tengamos previsto tener. Este último punto, de hecho, es importante tenerlo en cuenta, especialmente si estamos llevando a cabo alguna estrategia de marketing, gracias a la cual tengamos previsto crecer en los meses que siguen. 

Por supuesto y siguiendo con esta última idea, también es importante que sea un almacén flexible, que ofrezca más posibilidades en caso de que sea necesario redistribuir la mercancía de lugar, ya sea de manera puntual o continua. 

Una vez diseñadas estas dos partes y en lo que al producto se refiere, cada uno de ellos deberá tener un espacio y una numeración asignados, independientemente de que haya productos o no en ese momento. De ese modo, cada producto tendrá asignado un lugar y, por tanto, su búsqueda será siempre más sencilla. 

En este sentido también hay que tener en cuenta los productos más pesados, ya que el transporte de los mismos no debería de ser un impedimento a la hora de tener que sacarlos del almacén. Por el contrario, aquellos que sean más ligeros se colocarán en los lugares más altos, pero siempre protegidos, de manera que no se estropeen en caso de caída, ni dañen a los operarios que trabajen en el almacén. 

Otro punto a tener en cuenta son los materiales peligrosos o inflamables: estos deberán colocarse en un espacio apartado y debidamente señalizado, en el que no deberían causar ningún problema. 

Una vez tengas todo esto en cuenta, toca la hora de automatizar procesos, establecer procedimientos de tramitación de pedidos y gestionar la distribución de los mismos (ya sea interna o realizada por una empresa externa).

No hay comentarios:

Publicar un comentario